Desmontamos algunos mitos sobre este sabroso producto que es todo un clásico de la carta del Mesón Alegría.

Hace unos años la creencia generalizada era que la carne de cerdo no era tan saludable como otras y además engordaba mucho más. Probablemente por su característica veta que la hace mucho más jugosa y rica.

Ya en 2006 un estudio realizado por investigadores españoles desmontaba esta idea y llegaban a la conclusión de que el consumo de carne de cerdo ibérico reduce los riesgos de sufrir enfermedades cardiovasculares, previene el aumento de la tensión arterial y la trombosis, disminuye la presencia de los lípidos perjudiciales y aumenta los antioxidantes y los estudios posteriores han seguido avanzando en esa línea.

La diferencia entre la carne de cerdo ibérico y la de cerdo blanco es consecuencia sobre todo del tipo de cría del animal. El cerdo ibérico suele pastar en dehesas realiza más ejercicio y su alimento básico lo constituye la gran variedad de hierbas que ingiere en la dehesa y algo tan nuestro como la bellota. Sin embargo, el cerdo blanco es alimentado con pienso y su cría no incluye el ejercicio. Esto tiene como consecuencia que la ibérica tiene mucho más sabor y textura.

El cerdo ibérico se cría, sobre todo, en Andalucía y Extremadura. Son bien conocidos los jamones de esta zona, pero su carne es también muy sabrosa y se distingue de la de otras carnes de cerdo blanco o de otros animales por ser más rosada y contener vetas de grasa entre las fibras musculares, lo que la hace jugosa y tierna y especialmente indicada para cocinarla a la brasa.

Además, es una carne blanca y su contenido en grasa no es tan alto como generalmente se piensa. Pero es que además la calidad de la grasa tiene una característica especial, abunda más la grasa insaturada, por lo cual su consumo no entraña riesgo para la salud. Es decir, sus grasas poseen efectos similares a las del aceite de oliva.

Se trata por tanto de una excelente fuente de proteínas y es perfecta por ejemplo para los niños ya que favorece su desarrollo. Otras interesantes cualidades de esta carne son que es una gran fuente de potasio y es especialmente rica en vitaminas del grupo B como B1, B2, B6, B12, niacina y ácido fólico. También tiene vitamina E aunque en menor proporción. Todas ellas necesarias para mantener y conseguir una correcta salud en los tejidos que componen nuestro cuerpo. A esto debemos sumar su alto contenido en minerales como el hierro y el zinc, que son difíciles de cubrir en las necesidades humanas, y además fosforo, magnesio y potasio, necesarios a la hora de mantener unos correctos biorritmos corporales.

En Mesón Alegría te ofrecemos este magnífico producto de proximidad, tan interesante tanto por sus propiedades saludables como por su sabor y jugosidad. Un producto de toda la vida ligado a la mejor tradición y que en el menú de esta tu casa, podrás degustar siempre que quieras.